Un lunes en San Salvador.
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Lunes en la mañana. Lucía amanece con dolor de estómago. Vaya arranque.
No escribe. Manda un audio.
Holadoctor,buenosdías…soyLucía.Tengoundolordeestómagobastantefuertedesdeanoche,casinopudedormir.¿Tendríaalgúnespacioparavermehoy?
Hola doctor, buenos días… soy Lucía. Tengo un dolor de estómago bastante fuerte desde anoche, casi no pude dormir. ¿Tendría algún espacio para verme hoy?
Mientras tanto, el Dr. Zavala está con otra paciente. Escuchando, no mirando el teléfono.
Le vibra el reloj. ClinDesk ya tiene el resumen, el triaje y un borrador de respuesta. Todo, mientras él seguía enfocado en la paciente que tenía enfrente.
Un toque. Lucía recibe una respuesta que suena humana, ofreciéndole las 2 de la tarde. Acepta. Total: 1 minuto.
Termina su consulta, se sienta a la computadora. Ficha armada, alergias listadas, cita de las 2 en la agenda. No movió un dedo.
Tres meses después.
Lucía vuelve a escribir, ahora por una migraña. ClinDesk se acuerda de ella. No la trata como paciente nueva, pregunta qué cambió y se da cuenta de que hoy es día festivo.
Está comiendo fuera. Le vibra el teléfono. Todo el historial de Lucía de un vistazo. Confirma mañana a las 10 y sigue comiendo.
Y mucho más. Lee fotos y notas de voz. Muestra de dónde salió cada dato. Habla seis idiomas. Agenda las citas en tu calendario. Todo en la misma computadora.
Todo lo que acabas de ver corrió en la computadora del Dr. Zavala. No en la nube. Nosotros no podemos leerlo. Nadie más tampoco. ¿Las otras herramientas con IA? En la nube. Los datos de tus pacientes, sentaditos en el servidor de quién sabe quién. ClinDesk no juega ese juego. Ese es nuestro credo.
Los pacientes salen contentos. Los doctores salen a tiempo. El consultorio vuelve a sentirse como un consultorio. Eso es ClinDesk.